miércoles, 21 de enero de 2015

Edilberto Rodríguez Cobos se jubilará como jeque; Pemex Salamanca, concierto de corrupción


Por Valentín Cardona

Primera parte
9 de diciembre de 2014

Para eso de convocar a licitaciones y subrogar servicios médicos que no puede o no le conviene otorgar al Hospital Regional de Salamanca de Pemex, Jesús Francisco Guerrero Romero y Edilberto Rodríguez Cobos –director y subdirector del Hospital Regional Salamanca de Pemex se pintan solos.

No por algo México se encuentra en el poco honroso lugar 103 de 174 en el mundo, en cuanto a niveles de corrupción se refiere. Es decir, México es un país harto corrupto, comenzando por la “casa blanca” de la pareja presidencial encabezada por “La Gaviota”, Angélica Rivera.

El caso es que apenas el 3 de diciembre último, Transparencia Internacional indicó que México alcanzó 35 puntos en una escala de 0 a 100, y que “una calificación pobre es probablemente una señal de la prevalencia de cohecho, falta de castigo por corrupción e instituciones públicas que no responden a las necesidades ciudadanas”.

Transparencia Internacional  expresó alarma porque “ningún país obtiene una calificación perfecta y más de dos terceras partes quedó por debajo de 50 en una escala de cero (altamente corrupto) a 100 (muy limpio)”.

De acuerdo con información obtenida por Imagen Médica, la Licitación Pública Internacional LA-018T41013-T102-2014, referente a “Servicios Médicos Subrogados para el Hospital Regional Salamanca –de Pemex”, se trató de todo un concierto de corrupción, al grado de que el Órgano Interno de la institución se abstuvo de firmar las actas de notificación del fallo del hospital. Quizá, para no verse involucrado en acciones sucias a la luz de cualquiera, aunque actuó en complicidad.

Para adjudicar los diversos contratos de subrogación de servicios médicos, Rodríguez Cobos - responsable de la evaluación técnica de las propuestas- se aseguró de confeccionar un traje  a la medida de los “ganadores”, con la complicidad de María del Carmen Zapata Dolbecker, la jefa del departamento de Adquisiciones y responsable de la evaluación legal y económica de las propuestas. Y lo hicieron bajo la premisa de su estrecha relación con Fernando Pacheco Martínez, líder de la sección 24 del sindicato de Pemex en Salamanca.

Pero las redes de complicidad se extienden hasta el manto protector de Carlos Romero Deschamps, líder único sindical de Pemex quien pese a múltiples señalamientos de corrupción por años, no está pudriéndose en la cárcel. Y no queda exento el secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración Pemex , Pedro Joaquín Coldwell quien destacó el 7 de octubre pasado –en la instauración del nuevo Consejo de Administración de la paraestatal-, que todos los integrantes del nuevo Consejo “son profesionistas con una distinguida trayectoria y sabrán regirse bajo los principios de transparencia, honestidad, eficiencia, equidad, responsabilidad social y ambiental, plasmados en la Ley”.

Coldwell olvidó que “abajo” de los flamantes y nuevos funcionarios existen intrincadas redes de corrupción que manejan a Pemex y que en ese submundo se ubica precisamente el sindicato. A pesar de llamar a la transparencia y honorabilidad, Coldwell olvidó citar a los funcionarios “menores” de Salamanca.

Y, mientras, Joaquín Coldwell se deshacía en elogios para el depauperado presidente Peña Nieto, Emilio Lozoya Austin, director general de Petróleos Mexicanos informaba que el 18 de noviembre se presentaría ante el Consejo de la paraestatal el proyecto de reestructuración de Pemex, lo que sin duda contribuiría, dijo, “á a conseguir los objetivos y metas planteadas en el proceso de transformación de la empresa”, sí, como no.

El caso es que la Licitación Pública Internacional LA-018T41013-T102-2014, referente a “Servicios Médicos Subrogados para el Hospital Regional Salamanca” se trató de una mayúscula faramalla, en la que el Órgano Interno de Control guardó silencio y hasta filtró información al hospital para que Rodríguez Cobos limpiara sus triquiñuelas.

Rodríguez Cobos se dice protegido por Pacheco Martínez,  éste mantiene una estrecha y misteriosa relación con María de Jesús Flores Bribiesca -“la Marichuy”-, la mujer de Rodríguez Cobos y tesorera de la sección sindical.

En el arte de la manipulación, la Marichuy despojó de su puesto a una médica ginecóloga de larga trayectoria para otorgar la plaza a su hijo ginecólogo y en el colmo del cinismo y prepotencia, haciendo arte pleno del nepotismo, consiguió plaza también a su hija y a las respectivas parejas de sus vástagos.

Cuentan en los pasillos del hospital a quien esto escribe, que Rodríguez Cobos siempre tuvo una trayectoria “chafa” como médico y que incluso no contaba con el perfil solicitado por el hospital para ocupar la subdirección, hasta que la gracia le sonrió por su estrecha relación con los poderosos caciques sindicales, quienes le brindaron el punto de apoyo para comenzar sus triquiñuelas y buscar desesperadamente una jubilación –en diciembre próximo- con el último sueldo como subdirector. ¡¡Viva el México de Peña Nieto!!



lunes, 4 de marzo de 2013

PENSIONISSSTE y la “falla de mercado” del Sistema Afore


Gustavo Leal Fernández
Según Alejandro Turner, vocal ejecutivo de PENSIONISSSTE, el sistema de administración privada de los fondos de pensiones (Afores), que inauguró Ernesto Zedillo con su “reforma” 1995 a la Ley del IMSS, acusa una “falla” de mercado que “merma” en forma significativa los recursos que recibe un trabajador al momento del retiro.
Para Turner, la “falla es la falta de información” del trabajador sobre el rendimiento que genera su ahorro y la comisión que debe pagar al administrador. Y pone un caso: tomemos dos personas que empiezan su vida laboral el mismo día, cotizan a la seguridad social durante el mismo tiempo y con el mismo salario y también se jubilan el mismo día. Quién eligió la Afore que cobra la mayor comisión y paga el menor rendimiento tendrá una pensión de 5 mil pesos. El que optó por la que tiene la menor comisión y paga el mayor rendimiento obtendrá 20 mil pesos. Magazo! Turner insiste en que no hay “información suficiente al público sobre este tema y es una falla del sistema”.
¿Quiere decir que si estuviera “informado” podría saltar por encima de la “falla”? De ninguna manera! Esa “merma” en absoluto resuelve los problemas de diseño de la “reforma” Zedillo que se traducen en pensiones apenas del 30 por ciento del último salario devengado.
Ya desde 2005 se documentó que un trabajador con vida laboral de 40 años y cotizando al IMSS cerca de 22 años, apenas aspiraría a una pensión equivalente al 25 por ciento de su último salario al momento del retiro. ¿Por qué? Sencillo: la tasa de densidad de su cotización sólo sumaría 56 por ciento. Entre otras fallas, la Ley Zedillo soslayó la precariedad laboral, los bajos sueldos, el empleo informal y los períodos de desempleo que impiden a los trabajadores cumplimentar los aportes indispensables para alcanzar una pensión digna. El diseño de esa “reforma” no vinculó adecuadamente el sistema de ahorro con la realidad del empleo que incluye trabajadores que al ganar poco, pueden aportar poco y, por tanto, no alcanzarán esa “dignidad” en su pensión. Por ello, el modelo Afore, al no incorporar el impacto negativo de la densidad de la cotización, ni su efecto en la carrera salarial, proyecta a sus afiliados saldos inexactos que en el mediano y largo plazo, están fuera de lo real y posible.
Ese fatídico sistema de cuentas individuales, que Calderón extendió a los trabajadores nuevo ingreso del ISSSTE (2007) y posteriormente a los del IMSS y CFE (2008), no garantiza ni el 20 por ciento del último salario devengado: cuatro salarios mínimos, incluso considerando las aportaciones del SAR92. ¿Por qué? Por los supuestos “irreales” del modelo: movilidad salarial, efecto de las comisiones, tasas de interés y nivel de los rendimientos. El problema son esos “supuestos”. A lo cual hay que agregar, como el corazón del asunto, la propia naturaleza de las cuentas individuales, su estructura de comisiones y la intermediación financiera innecesaria que representan. El problema es esa modalidad mexicana de la “capitalización individual” que, a diferencia de otras -como la sueca- representa un riesgo patente que no proveerá pensiones dignas.
Otros ejemplos. Por la baja aportación y la comisión promedio, una persona con 30 años de cotización que gana 44 mil 850 pesos mensuales y aumento salarial de 3.72 por ciento anual, alcanzaría solamente 13 mil 886 pesos de pensión: 15.46 por ciento de su último salario. Y un trabajador con mil 794 pesos de remuneración -y mismas condiciones que el anterior- apenas montaría una pensión de 934 pesos: 26.05 por ciento del último salario.
Así que el asunto no se resuelve con más o menos información. Es un problema estructural de la Ley Zedillo que urge reformar. La “falla” de mercado” de Turner -que conoce por haberse desempeñado como actuario autorizado para dictaminar planes de pensiones ante la CONSAR- sólo atiende el impacto de las comisiones sobre el nivel de la pensión, no el fracaso estructural de la Ley Zedillo.
Pero Turner no menciona que en Bolivia, Colombia, El Salvador, Bulgaria, Estonia, Hungría, Kazakhstan, Polonia y Eslovenia se han tomado acciones para evitar que las comisiones mermen la pensión. En ellas funcionan regulaciones que obligan a que las comisiones no sean mayores a las que cobran las sociedades de inversión o crear subastas de paquetes de afiliados para entregárselos a la que ofrezca la menor comisión. Otra vía, usada en Suecia, es que los administradores garanticen un rendimiento mínimo y, si no lo alcanzan, no cobran comisión.
Además, Turner declara que toda vez que el nivel de la comisión del PENSIONISSSTE “es la más baja del mercado”: 0.99 por ciento “no sólo se beneficiarán sus usuarios, sino también los trabajadores que encargaron su ahorro a las Afores privadas”. Pero ¿cómo así cuando lo único que cambia es el impacto de la comisión pero, en lo absoluto, la falla estructural incrustada en la modalidad mexicana de capitalización individual?
Lo que Turner aún no empieza a explicar es el alto costo fiscal de la igualmente fracasada “reforma” Calderón al ISSSTE, así como la escasísima atracción que tuvo PENSIONISSSTE (noviembre, 2008) dentro del universo de los trabajadores del Apartado A. Lo cual ha terminado de hundir la “reforma”. Ahí la “falla” si parece ser por “falta de información”.
Redacción:
El presente artículo del doctor Gustavo Leal Fernández, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco, se publicó por primera vez en el periódico La Jornada, el sábado 2 de marzo de 2013.